El peso del mundo sobre mis hombros

1908-1912

Examinad nuestra situación, considerad la ventaja que Dios y la naturaleza nos han dado, y el destino que se nos promete. Nos encontramos en los confines de la Europa occidental, en el principal punto de unión entre el viejo y el nuevo mundo. Los descubrimientos de la ciencia, los progresos de la navegación, nos han colocado a menos de diez días de Nueva York. En relación a nuestra población y a la superficie de nuestro país, tenemos una extensión de costas superior a las de cualquier otra nación, lo cual nos asegura la hegemonía y la superioridad en el mar. El hierro y el carbón, esos nervios de la producción, nos proporcionan en la gran competición de la industria una ventaja sobre nuestros rivales. Nuestro capital sobrepasa en mucho al que ellos disponen (…) Nuestro carácter nacional, las instituciones libres que nos administran, nuestra libertad de pensamiento y de acción, una prensa sin cortapisas que difunde todos los descubrimientos y todos los avances de la ciencia, se combinan con nuestras ventajas naturales y físicas para colocarnos a la cabeza de las naciones que se benefician del libre intercambio de sus productos. ¿Es entonces éste el país que se sustraerá de la competencia?

 
Discurso de Sir Robert Peel al Parlamento, 16 de febrero de 1846.
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La invención y el uso de la máquina de cardar lana, que tiene como consecuencia reducir la mano de obra de la forma más inquietante produce (en los artesanos) el temor serio y justificado de convertirse, ellos y sus familias, en una pesada carga para el Estado. Constatan que una sola máquina, manejada por un adulto y mantenida por cinco o seis niños realiza tanto trabajo como treinta hombres trabajando a mano según el método antiguo (…) La introducción de dicha máquina tendrá como efecto casi inmediato privar de sus medios de vida a gran parte de los artesanos. Todos los negocios serán acaparados por unos pocos empresarios poderosos y ricos (…) Las máquinas cuyo uso los peticionarios lamentan se multiplican rápidamente por todo el reino y hacen sentir ya con crueldad sus efectos: muchos de nosotros estamos ya sin trabajo y sin pan.
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 Extraído del Diario de la Cámara de los Comunes, 1794
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proletariadoPara reflexionar, o no ¡un buen rato! no obstante y muy a pesar quede evidenciado, a mi modesto entender, qué — casi todo esté «inventado, empírico, estrujado, cavilado, maquinado, explotado…» ¿no les parece?
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30/05/2016

Hay cascos azules que pagan un euro para pasar una noche con una niña”. 

Vicente Romero

 

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— Loli Lopesino

Link/Referencias

Featuring the original photo captions by Lewis W. Hine

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8 Respuestas a “El peso del mundo sobre mis hombros

  1. A las puertas de la anhiquilación, todo se reduce a esperar angustiosamente nuestro final.
    Sea pués la lucha y el desprecio contra este sistema criminal y sus amantes lacayos. No venceremos, mas tampoco ellos lograrán sus
    siniestros planes de esclavitud y muerte.

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  2. Hay un Dios en el cielo que, aunque no lo parezca, vela por esos niños y esas niñas. Y que un día no lejano los liberará para siempre y juzgará a sus verdugos como se merecen si antes no se arrepintieron (ver Santiago 2: 13; 5: 1-6).

    Gracias siempre, Loli.

    Le gusta a 1 persona

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