«Soledad.»

¿Es tal la necesidad de aceptar lo primero que se nos ofrece, presenta? Seguramente son dos las premisas de partida que nos llevan a estrategias sumamente diferentes y a su vez paralelas; difícil de encontrarse. A veces, bastaría el hecho de aceptar nuestra propia responsabilidad primero con una misma y viviendo un poco más de acuerdo a la realidad intrínseca de todo ser humano.

Asumir que cada una de nosotras posee recursos suficientes para poder dirigir nuestra propia vida, existencia, y aceptar la enorme posibilidad de negarnos; acabar condenadas en una gran o menor parte entre relaciones disfuncionales y donde principalmente la otra persona ningunea la estima. Algo que mal denomino como: «secuestro de la dignidad». Refiriéndome al terrible y tantas veces maltrato dado a nuestra propia razón. ¿De veras el ser humano es capaz de llegar a ser tan memo? Sinceramente, –me cuesta mucho creer en algo así.

soledad

Posiblemente una de las razones que conlleva a éste caos de la razón, sea precisamente la tan temida palabra soledad. Esta, generaría un tipo de dependencia y justificación en nuestra mente hasta hacerla desembocar en desesperación: palabra ataviada por y desde la sensación, sentimiento y es que ¿a quién no acechan sus miedos?

El miedo a la soledad actúa como un cierto cáncer metafórico que va minando –sin apenas darnos cuenta y gran parte de nuestra persona; con final autodestructivo. Alimentándose del miedo a estar solas induce comportamientos y en muchas ocasiones a la toma de decisiones de vital importancia; en función a ello se encaminaría la dirección de nuestra vida en tantas ocasiones y circunstancias, encubriendo huecos emocionales no importando –quién–, sino, –alguien–. Como decía al inicio del post, a veces pasar a un segundo plano la palabra crítica nos descarga de responsabilidades, y es que el miedo es una eficaz «bomba sin lugar ni tiempo.»

Pero debemos creer y confiar más, no siempre es mortal. Intento, quiero creer en que no vivimos o nos comportamos en base a una continua negación en la percepción de la realidad. La soledad puede ser una grata compañía en nuestro largo viaje, ocupar una parte del bagaje sin conflicto, ser útil, positiva, enriquecedora, servir para despojarnos, de pretensiones, sin esperar […]

Xavier Guix reflexionaba sobre nuestra manera de hacer uso de éste y se preguntaba qué es lo que pasaría si simplemente dejásemos que las cosas ocurriesen sin planificarlas, sin intervenir en el acontecer, sin obligarse a nada; algo que reflexionando no comparto al cien por cien, claro, pero sí esto: «Si aprovechásemos el tiempo para vaciar en lugar de seguir llenando.»

Casi, –por no decir todo tipo de miedos coartan, paralizan, recortan libertades… A mi juicio, siempre y desde mi humilde punto de vista, es mejor estar solas que mal acompañadas.

.

—Loli Lopesino

.

Escultura:  Damiano Taurino

Anuncios

12 Respuestas a “«Soledad.»

  1. Como siempre Loli, muy buen post!
    Comparto todo lo que dices, el miedo, es la emoción que subyace, es la emoción responsable que se encuentra en mayor o menor medida escondida, en la mayoría de algunas desafortunadas decisiones.
    Por otro lado, genial lo que dice X. Guix, vaciar, vaciar y vaciar. Luego ya veremos si se llena, cómo se llena, cuándo, de qué y con quién.
    Mil besos y a ver si nos vemos pronto, gracias por tu reflexivo post.

    Le gusta a 1 persona

  2. La soledad buscada es tan importante como el estar acompañado. Al final sólo necesidad. Miedo a estar solo muestra una necesidad.

    Creo que hay que intervenir, las cosas no vienen porque sí. Pero hay, creo que se debe intervenir pero siempre a largo plazo. Nunca a última hora. Simplemente sembrando semillas y que crezcan de forma natural y con alguna ayuda sutil.

    Le gusta a 1 persona

  3. Los miedos… Alguna de las raíces del miedo se hunde profundamente en algo que la filosofía budista llama “apego”: Una necesidad no natural, creada por nuestra mente, y que acaba haciendo depender, a quien la padece, de la fuente u objeto de apego elegida, consciente o inconscientemente. Esa dependencia genera, precisamente, el miedo: Miedo a perder el objeto del apego.

    En el caso de una relación sentimental, además, en Occidente tenemos la carga cultural añadida que imprime al hecho de tener pareja un cierto “éxito social”, es decir, otro apego: Apego a ser considerada/o en la sociedad mediante el logro de ciertas “metas” que se dan como hitos necesarios para la aceptación sociocultural. Y el miedo que genera ese apego es, precisamente, el rechazo de tu entorno, la falta de aprobación y la baja autoestima.

    Sea como fuere, si por miedo o por apego, la verdad es que la pareja no se “tiene”: O bien se comparte libremente con ella una vida que se hace en común, o sólo se tiene un simulacro de compañía que, en bastantes casos, acaba en fracaso debido, de nuevo, al apego sobre la pareja o el miedo a perderla, reteniéndola mediante chantajes y manipulaciones o, incluso, violencia.

    Con apego, o con miedo como decía Erich Fromm, no hay Libertad. Y si no hay Libertad, no hay relación sentimental, hay un vodevil con final más o menos triste.

    Para quitarle hierro a todo esto, que el sentido del humor es un tema muy serio, citaré a Marx. A Groucho, claro:

    “El matrimonio es la principal causa del divorcio.”

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s