Franz Kafka – «La muñeca perdida».

El Internado, una tarde de juegos.

Fotografía: Seva Figueirido Gardón — Más información sobre el autor pulsando sobre la imagen.

¿Por qué el ‘drama’ de los menores tiende a parecernos inferior e insignificante, incluso a sabiendas que para ellos no es así? Frente a su llanto, una buena parte de ocasiones nuestro comportamiento tiene origen y dictado en la ‘risa’ inducida por éste; sonreímos frente a su llanto, desesperación, impotencia, incapacidad para encontrar solución al motivo (…) Restamos la debida importancia y atención merecida, —tras el falso escudo ‘proteccionista’ que nos caracteriza. Cuesta tanto hacer un mínimo esfuerzo para adentrarnos en la relatividad de su mundo, que lo contrario pareciese resultar lo más similar a tortura (!?); sin lugar a dudas… en pro de la adulta.

(…) Inmersas en la batalla y como si de otra guerra más de las tantas que nos rodean se tratara, disculpen si pongo seriamente en duda tener en cuenta su final imperecedero: el de los menores; únicos perdedores. Así como no puedo evitar pensar en que un día puedan ejercer ese tipo de violencia, que debido a —principalmente con nuestro ejemplo enseñamos en pro de si mismos. Necesitamos con urgencia volver a creer en que nos necesitan tanto o más que nosotras a ellos; adentrarnos en su universo y re-aprender de su excelsa enseñanza, –donde todo es signo, arte y pureza.

Seguro que ya conocen la historia –verídica o no de Franz Kafka, (Praga, 1883-Kierling, Austria 1924). No obstante, hayan sido muchas las personas que objetan el hecho afirmando que jamás ocurrió, sino que se trató de un delirio del autor, yo me pregunto ¿es realmente importante dilucidar si es realidad o ficción? —A mi modesto parecer, solo añadir: Les dejo con una inmensa lección de humanidad.

Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada, había perdido su muñeca. Kafka se ofreció a ayudar a buscar la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar. Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron: – “Por favor no llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras …” – Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca, junto a una carta. Ella obviamente la veía diferente de la muñeca original. Y Kafka la animó a que leyera la carta adjunta y decía así: – “Mis viajes me han cambiado …”-  Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía así: – “Cada cosa que amas es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente” -.
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Kafka y la Muñeca… la omnipresencia de la pérdida. May Benatar.

El siguiente vídeo de El Club de Lectura en Red, recrea  algunos de los  mágicos rincones que Brígida visitó (…)

 
Amo creer en que un ser humano es capaz de ayudar a afrontar una de las experiencias más crueles por la que –antes o después, debemos transitar: la pérdida; y si para más inri se trata un menor (…)
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—Loli Lopesino
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Fuentes:
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13 Respuestas a “Franz Kafka – «La muñeca perdida».

  1. Excelente entrada. Ojalá la gente pensara más en estas cosas, pero por lo general les importa más el ombligo propio que cualquier otro ser humano. Y así va el mundo. Afortunadamente, hay muchas personas como tú…

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    • Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
      en el purgatorio del hambre y de la sed
      si la tortura de los pobres cuerpos
      envilece una a una a las almas
      y si el poder se ufana de sus cuarentenas
      o si los pobres de solemnidad
      son cada vez menos solemnes y más pobres
      ya es bastante grave
      que un solo hombre
      o una sola mujer
      contemplen distraídos el horizonte neutro
      pero en cambio es atroz
      sencillamente atroz
      si es la humanidad la que se encoge de hombros.

      Mario Benedetti- Desganas

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  2. Hay culpables




    El ansia y la avidez de riquezas lleva a la banca y las multinacionales a forzar a sus títeres del criminal sistema capitalista a situaciones como esta y aún peores que nos oculta la manipulación de sus medios de confusión masiva.

    Le gusta a 5 personas

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