Un Tiempo.

 

Ahora sé que marcharse lejos no sirve/

Que caer no es suficiente/

Que he vencido al maldito juego de levantarse/

Aprendiendo a descartar lo preestablecido y la justa medida de la palabra, también supe que mi lengua sesgó (en más de una ocasión) un ardiente beso. De día, transcurrí instantes inolvidables pasando de la laringe al paladar y viceversa; de noche, y ante el irresistible y sustancial murmullo… evitar sucumbir no supe.

Aparezco como un punto negro sobre el pecho expuesto, entre el encarnecido y gélido latido que me porta a la vicisitud violenta de un ser sin destino. Me anulé… comprendí cuanto pobre y ruin puede llegar a ser el asfalto en ausencia de brillo.

Casi todos los deslices de esta vida espié… y hasta llegar aquí, la mayor parte lo hice en brazos equivocados; cobardes, apáticos, bacanes. Desollando una puritana esencia en la cima del querer, mi piel quedó des/fragmentada en pedazos con sabor a jugo amargo, y qué… ahora arde; anhelante y ansiosa de destreza, símil a la savia vital que recorre y destila mi cuerpo.

Tan solo deseé que un otoño me llevase con él hasta el mar lejano. Que un solo verano el sol de mí se acordara; que un entero invierno chispeara en mi cama y que la primavera de libertad enmarcase mi hábitat. Solo quería que el tiempo… viviera en mí dentro.

 

— Loli Lopesino.

.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s