Rosie Holtom: “fotografías de personas sin hogar”.

A menudo, las personas sin hogar son asociadas a imágenes como la que figura aquí a nuestra izquierda. Nada que ver con la realidad, o al menos, muy distante de la misma por sus rasgos intrínsecos y personales.

La experiencia –mediante el trabajo efectuado, estudios, etcétera– viene a demostrar de manera amplia la existencia de enorme desconocimiento por parte de una gran mayoría de la sociedad. Dicho desconocimiento, conlleva además un determinante y principal componente que reside básicamente en la des/información e influencia de los mass-media; imágenes cargadas de tópicos, estereotipos.
 
La única realidad, circunstancias y condiciones que comparten las personas sin hogar es precisamente esa, muy a pesar y contradictoriamente a lo que proclama nuestra majestuosa Constitución en su artículo 47.
Las personas en situación de sin hogar suelen permanecer en un preciso lugar, tratando de mantener los diferentes lazos que les pudieran quedar –para antes o después– solventar su situación, en todos los ámbitos. Pero que  y precisamente debido a la situación actual –la mal llamada crisis–, se encuentran repudiadas, obligadas a desplazarse por las escasas —por no decir nulas— ayudas, recursos sociales en centros habilitados, albergues (…)
 
Una de las definiciones –que muchas personas aceptaron y aceptan como punto de partida– fue la propuesta de Dragana Avramov (coordinadora del European Observatory on Homelessness en los 90), y según la cual personas sin hogar serían: “todas aquellas personas que no pueden acceder o conservar un alojamiento adecuado, adaptado a su situación personal, permanente y que proporcione un marco estable de convivencia, ya sea por razones económicas u otras barreras sociales, ya sea porque presentan dificultades personales para llevar una vida autónoma”.
 
Después de Avramov llegaron, llegan y llegarán más personas y de ellas más definiciones, conductos que se definen como organismos y que a su vez, se engloban así mismos como: Observatorios de la pobreza. ¿De veras existe la necesidad de alcanzar definiciones consensuadas para definir, atajar, solucionar tal barbarie? No, a mi modesto parecer, lo que se necesita realmente es compeler y etiquetar de una vez por todas ¡la clase de ser humanos que somos! Dormir, comer, vestirse, morir (…) en la calle, no debería ser en modo alguno llevado a debate alguno. No es vivir, ni tan siquiera sobrevivir; mientras las calles de más de medio mundo se retiran toneladas de basura cada noche, mientras se induce al consumo compulsivo, al reciclaje.
 
Este post nace –precisamente como su título indica– visionando unos retratos realizados por la fotógrafa Rosie Holtum (voluntaria del albergue “Shelter from the Storm” London) donde y a mi modesto parecer, plasma de manera ejemplar el ‘espíritu’ de algunas personas sin hogar. Holtum más allá de financiar el proyecto, tan solo pidió a dichos sujetos mostrar el modo en el que deseaban ser vistos por las demás.
 
Creo que el resultado –de entre muchas otras cosas– sea una colección de fotografías que revelan la esencia del ser humano, una fiel muestra de personas reales que se esconden detrás de esa ”terrible apariencia”, y a la que con demasiada frecuencia le somos más que indiferentes. Fotografías que enseñan a reflexionar, descartar estereotipos, a empatizar (…) Algunas de ellas:
 
 
 
—Loli Lopesino.
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Imagen 1) Web
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[Entrada publicada originariamente en el Blog “Comienzode0” El PAÍS.com]
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