«Maldito sea ese día».

Lo odio -además, por lo que representa como “fiesta”, la cual adoraba, su Madrid con su chotis, el cual bailaba con pasión, con su amor… casualidad (?) no creo en casualidades.

Ya llegó -porque tenía que llegar, como en los tres últimos años de mi vida, llega y no puedo soportarlo; un recordatorio, una cifra, un día, un mes, horas, minutos, segundos…

…y duele, es el dolor más grande que jamás he sentido, por llamarlo de alguna manera, ya que aún hoy no he podido encontrar palabras para describirlo.

Los demás días no son diferentes, son iguales, pero -solo el verlo, mirarlo, ¡qué tontería más grande!

A mi alrededor están, “hasta una nueva peque”, y los que no están, no me importan, no les quiero, no les echo de menos.

Secuencias que se repiten en mi mente, en mi corazón, en el Alma.

Hoy he podido escribir, desahogarme, exprimir lo que no se puede exprimir, he visto, he mirado la fecha, ya lo hice ayer, y lo haré mañana… ¡qué tontería más grande!

¿Por qué soy así? ¿Por qué no puedo actuar de la misma forma que lo hago con otras fechas?

¿Por qué miro y espero “casi” a que llegue, pase?

Llegué por la mañana y lo vi, allí estaba tumbado, como dormido, no podía hablar, la noche anterior había recibido por primera vez una dosis de morfina, pensaban y esperábamos que pudiera ser una reacción, quizás a la quimioterapia, se insistía en que podría ser una infección. Y así -esperamos los resultados de unos simples y banales análisis de sangre.

Esa mañana mientras me dirigía para estar a su lado, algo me decía, hablaba, preparaba… subí en el coche y sentí resquebrajarse mi corazón, una fuerte presión en mi cabeza no me dejaba abrir los ojos, mi hermana que conducía, me decía, preguntó ¿qué pasa nena?

Es un problema, “que deriva de su problema”, se ha multiplicado por cuatro en quince días, vosotras decidís… pero, si queréis, podemos prolongar con una máquina para limpiar los riñones. ¿¡Prolongar… Decisión!?

Intentábamos de todos modos que despertara y -nos escuchaba, estoy segura, nos hablaba a su manera, estoy segura, nos despedía con ternura, ¡estoy segura! ¿Por qué? ¿Por qué no pudimos, por qué no nos dio tiempo a hacerlo como siempre lo hicimos?

«Hasta mañana Hija, hasta mañana Papá».

Mañana, pasado, al otro y al otro no cambia ni cambiará nada, lo sé. Sentí que mi puzzle había perdido la pieza más importante, sentí que ya no volvería a ser la misma, pero no, nunca sentí ni siento, ¡que él NO esté!

Se ocupó y preocupó desde ese mismo instante en el que le vi -desde fuera, de hacerme y hacernos sentir que papá siempre se ocupará de nosotras, del peque, en todos estos días interminables no he sentido ni una sola vez en falta, echar de menos su sonrisa, su voz decirme:

«Tranquila Hija, Papá no se marchará nunca, siempre estaré a tu lado y seguiré cuidando de ti».

Estas palabras me las dijo en una discusión, sí, increíble, un hombre de pocas palabras, pero de grandes Actos. Infinitamente atento, cerca, preocupándose, protegiéndonos, sencillamente el papá de tres hijas a las que adora, por las que daría su vida; a las que a nada ni a nadie permitiría hacer daño, estaba y ESTÁ/RÁ.

.

ro

Te adoro Papá.

–Lola

.

Pdta. «Papá solo a ti (y a mamá, claro, porque sino te enfadas), debemos y agradecemos lo que somos, porque sin ti no podríamos vivir, no podría seguir».

Anuncios

2 Respuestas a “«Maldito sea ese día».

  1. Pingback: Lopesino | «Comienzo de 0».·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s