¿Es tan difícil detenerse cuando escuchamos: ¡No!?

NO

Existen muchos NOindudablemente, pero quisiera resaltar y hablar sobre uno en particular… importante, determinante a la hora de seguir adelante con un comportamiento o acto.

Éste NO, ni entiende y conoce de diferencia de edad… aunque atañe con diferencia sustancial más al sexo femenino, que al masculino, (afectando seguramente tanto a mujeres como a hombres… quisiera no entrar en particulares sobre el porqué de esta consideración, no siendo el momento ni el tema); solo dejar constancia, ya que es un dato estadístico, “no un modo de entender u opinión personal”.

¿Por qué es tan difícil aceptar un NO por respuesta? Por qué es tan complicado entender y respetar: NO es posible o simplemente NO se desea, NO se quiere?

“Contaré algo real, personal”:

Les llamaré “Chico y Chica”. Estos… se conocen desde hace años. Son muy buenos amigos, salen juntos, a solas, con amistades comunes… se frecuentan a menudo; entre ellos y más allá de esa grande amistad que les une, existen además caricias, besos, “arrumacos…”.

Chico está profundamente enamorado de ella, ¡¡eso dice, ja,ja, ja!! no siendo el caso de Chica, a pesar e incluso el enorme cariño que le profesa, respeto… sus sentimientos son muy diferentes. Son muy sinceros el uno con el otro, o al menos así lo cree, piensa Chica; con todo ello, su historia llena de altibajos, lágrimas, risas, –complicidad pero sobre todo amistad, sigue adelante y funciona (?!)

Así llega el día que y por la enésima vez, “quedan para salir a tomar algo”.

Cuando Chico se dispone a arrancar el coche para dirigirse al local, Chico y Chica comienzan a charlar sobre el mejor camino, después ríen, inician las caricias, los besos (…)

Entonces Chico quiere más, ella perpleja y sin palabras le retira, se retira, piensa en usar un modo sutil para no herir sus sentimientos, pero esto no basta, Chico quiere más y más (…)

Ella no entiende que está ocurriendo, (nunca antes se había comportado así) Chica insiste en su rechazo más absoluto hacía él, con los gestos, le rechaza con la mirada, con sus manos, con todo su cuerpo, y por fin logra hacer surgir con el poco aliento que le queda, el adverbio negativo, el ¿fatídico?: “NO”.

Chico no siente, no escucha, -disculpad pero evitaré pormenores-.

Él, sube el pantalón… Chica no puede levantar su mirada, no puede volver a mirarle a los ojos, escucha palabras, frases que no hubiera podido jamás llegar ni a imaginar: Cariño, (siento que no te hayas enterado, estaba demasiado excitado (…)

“Chica sin poder articular palabra alguna, sale del coche para volver a su casa”.

Ella no expone denuncia, no se dirige a ningún hospital, se siente muy avergonzada, culpable, confusa, dolorida… no hace NADA.

¿Lo que ocurrió en ésta historia es un hecho particular, quizás? Solo se que aunque no todas las experiencias puedan ser iguales por su contenido, son idénticas en el resultado.

De verdad, ¿Es tan difícil detenernos ante un NO

Existen muchísimas situaciones comprometidas y violentas en la vida, en todos los ámbitos y no por ello debemos dejar salir la bestia… y mucho menos aún justificarla.

— Loli Lopesino.

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Imagen: Web

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3 Respuestas a “¿Es tan difícil detenerse cuando escuchamos: ¡No!?

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